En el mundo farmacéutico, no basta con fabricar medicamentos de calidad: es igual de importante que lleguen en condiciones óptimas hasta el consumidor final. Las Buenas Prácticas de Distribución (BPD) garantizan que los productos mantengan su eficacia, seguridad y trazabilidad durante el transporte, almacenamiento y entrega.
En Ecuador, cumplir con estas regulaciones no solo es una obligación legal, sino también una ventaja competitiva. Las empresas distribuidoras certificadas inspiran confianza en hospitales, farmacias y pacientes, al demostrar un compromiso real con la salud pública.
Las BPD permiten asegurar la cadena de frío, prevenir falsificaciones y reducir pérdidas, lo que resulta en un servicio más seguro y eficiente.



